31/10/17

Cómo gestionar nuestro tiempo


Por Mariano Rovatti 

Hay personas que “nunca tienen tiempo”, y otros que a pesar de sus múltiples compromisos, “tienen tiempo” o “se hacen un tiempo para..” ¿Cómo hacen?


Hoy vivimos una vida que tiende a sobrecargarnos de compromisos (trabajo, familia, transporte…) por lo que tendemos a verlo como algo amenazante.

Lo primero que nos conviene hacer es cambiar nuestra perspectiva del tiempo y empezar a verlo como un aliado, y no como un enemigo contra el que hay que luchar (“el tiempo es tirano”).

Luego, tomar conciencia de algo obvio: el día tiene veinticuatro horas horas, de las que ocho son para el descanso; y que la semana tiene siete días. Además de ser un aliado, es un aliado justo, porque es así con todos.

Juan Perón dijo “sólo la organización vence al tiempo” y ¿en base a qué nos podemos organizar…?

Nuestros deseos, intereses y necesidades, son parámetros válidos para organizarnos en base a nuestras prioridades. Fijarlas constituye una declaración, y para ser generadora de una nueva realidad, ella tiene que incluir objetivos alcanzables, ambiciosos, mensurables y con plazo determinado.

Allí cobran importancia nuestros compromisos asumidos con ellos y no con otras cosas.

Al declarar nuestras prioridades, encontraremos que hay cosas más o menos importantes y cosas más o menos urgentes. ¿Quién determina lo importante o lo urgente? Nosotros mismos en función a nuestros compromisos declarados. Fruto de la rutina y de no tener en cuenta lo impredecible, tendemos a desatender las cosas importantes no urgentes, que son las estructurales en nuestras vidas. En esas cosas debemos poner el foco permanentemente. 

Todo esto demanda una planificación diaria, semanal, mensual y anual, y un chequeo periódico sobre su cumplimiento.

También requiere focalizarse. Es fundamental no distraerse con cosas que no juzgamos trascendentes, pero que se interponen constantemente entre nosotros y nuestros objetivos.

También es necesario aprender a delegar, para lo que la confianza es un valor fundamental. También, es productivo saber a decir que no.

Otro aspecto es tomar conciencia y evitar aquéllas circunstancias o actividades que nos roban tiempo. Ejemplo de ellas son las interrupciones, la procrastinación, el mal uso del teléfono, los correos electrónicos y las redes sociales, la reuniones interminables, sin orden del día o con más gente que la necesaria, las visitas indeseadas o inesperadas y el desorden.

Hemos recibido el tiempo como un don, como un regalo. Saber usarlo en nuestro favor es una expresión inteligente de nuestra libertad y de nuestra responsabilidad.

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